lunes, 26 de noviembre de 2012

En busca de la madurez


Es increíble la cantidad de personas que tenemos a nuestro alrededor y que alguna vez en tu vida te hayan ayudado a ver los problemas de otra forma, esas personas que esconden una gran experiencia y que como agua de mayo la necesites en tu vida, o en tu mismo día a día. Las personas que han crecido conmigo y que ahora, me superan en sabiduría y experiencia, son las que me han hecho llegar a pensar esta redacción.

La mente, instintivamente, refleja la imagen del abuelito o la abuelita, pero yo insinúo a esas personas que pasan contigo gran parte del tiempo, independientemente de la edad, en este caso (en mi opinión) no es proporcional que a cuánta más edad, más madurez se tenga. Realmente espero que en un futuro venidero pueda servir mi veteranía a otras personas.

Desde este espacio, quiero las gracias a esas personas que me hicieron ver las cosas desde otro punto de vista, cambiar casi por completo la visión de la preocupación. Que los verdaderos quebrantaderos de cabeza están por llegar.

Me cautiva saber, a los que coincidimos en generación, y a los que ya conozco, cual es el secreto para llegar a alcanzar vuestra sensatez, sabéis a los que os hablo. (Cabrones)

Razonando, ¿ Cuándo dejé de ser un crío ?, ¿ En qué punto me di cuenta que no era el mismo ? En verdad no se trata de haber madurado, si no que he cambiado mi forma de apreciar las cosas. He pasado veinte años buscando aquella frase que me hiciera pensar y recapacitar, pero lo que realmente he estado haciendo, es intentar ser, al menos, una "miaja" más maduro que antes.

Hay preocupaciones que necesariamente vamos a tener que vivir, que en todas ellas, nos secundará para próximos problemas, quizás de ahí, tenga la costumbre de mirar con otros ojos a todos aquellos a los que realmente la vida les ha enseñado qué es la madurez.

PD: Quiero dar las gracias a Pablito por dejarme que publique en su blog. Gracias.

Eduardo Martínez Marín.

PD2: Gracias a ti por querer expresarte en este pequeño espacio, es todo un honor.
Fdo: Pablo

domingo, 25 de noviembre de 2012

Diario de ruta


Cuando por fin conseguimos estar decentes para presentarnos ante los compañeros para el desayuno ambos miramos por el balcón que había justo al lado de las escaleras y contemplamos una vez más la maravillosa explanada que quedaba más allá de las murallas de Morella, supongo que nuestras mentes divagaron por lo que allí podía haber ocurrido a lo largo de los siglos. Cuando bajamos al segundo piso encontramos todo en orden, “el Tronqui” soltaba demonios por la boca dirigidos a Juan “el pequeño” que al parecer había conseguido quitarle el palo de los ronquidos al primero y le había despertado a base de palos, como él mismo decía.Ya después, en el escaso desayuno (y era escaso porque según cuentan algunos, dentro de la algarabía de la noche anterior a alguien se le ocurrió sacar la comida, y como era menester la acabamos en cuestión de segundos) comprobamos que las quejas no iban dirigidas sólo a “el pequeño” sino también al supuesto desorden de la habitación de Paco y Guillermo, pero estos, al contrario que Juan, se mantuvieron al margen de las discusiones con su bien sabida tranquilidad y saber estar.

Ya con el estómago lleno, de manera que podíamos pensar con mayor lucidez, Paco, Juan “el Pequeño”, “el Tronqui” y yo fuimos a una de las tiendas del pueblo a por provisiones para la noche, que aún parecía lejana, pero que luego llegaría sin darnos cuenta.

Cuando volvimos a lo que ya considerábamos como nuestro hogar, nos esperaban Guillermo y Juan "el grande" con todo listo para visitar la Morella profunda, esa en la que se recogen las almas más viejas para que, al notar su presencia consigas trazar con líneas muy finas la vida que aquellos muros derruidos y habitaciones oscuras pudieron observar tiempo atrás. Fueron instantes de mágicas conversaciones y enrevesadas divagaciones que tuvieron lugar mientras, pese a las quejas por la inclinación y continuidad de la subida de los que habíamos trasnochado, conseguimos llegar hasta el punto más alto de la fortaleza. Observamos durante varios minutos, en un silencio disimulado por el viento, la grandiosidad de algo tan pequeño si se compara con el resto del universo. Hasta que un "!!Venga una foto¡¡" nos devolvió al preciso instante que nos regalaba el destino, pude observar como en nuestras caras se notaban los rasgos que da la felicidad de poder vivir estos momentos.



“Que si por fortuna pudiera elegir, elegiría vagar sin rumbo con mis cinco compañeros a lomos de nuestros preciados corceles, proyectando una eterna sombra en el continuo rodar del camino por andar.”

Pd: Si no escribí antes en el blog es porque esta es una pequeña parte de un relato que me ha costado tiempo escribir pero en el que están encerrados momentos que quedarán siempre en mi memoria.

Pablo Navarro Leante.


jueves, 18 de octubre de 2012

2012

Se apagan poco a poco las luces en la ciudad, y se abre en mi ordenador el reproductor de música, empieza a sonar ska-p y abro un periódico digital.

Esta vez mis ojos no pasarán por encima de los titulares sin más. De repente mis pupilas quedan clavadas en la siguiente noticia (por llamarla de una forma políticamente correcta) "El gobierno quiere prohibir que se graben las cargas policiales en las manifestaciones". La primera reacción es de rabia, de impotencia, pero después viene la calma al pensar que ningún tribunal en su sano juicio sería capaz de permitir semejante barbaridad digna de aparecer en algún capítulo de la obra de Orwell (1984).

Dejando de lado el tema concreto de la noticia que os he nombrado. No se si vosotros, al igual que yo os dais cuenta de la manera en que se transforman las ideas y los actos de las personas en épocas de crisis o necesidad como la que estamos sufriendo ahora mismo. Yo, gracias a unos padres a los que no han regalado nada y han conseguido salir adelante de una forma muy honrada , no paso necesidad alguna y quizá es gracias a esto por lo que puedo mirar esta situación desde un punto de vista más lejano.

Estamos viendo cada día en las noticias cómo cuando las cosas se tuercen los gobiernos suelen recurrir al sentimiento nacionalista. Y yo me pregunto...¿Será miedo a que en estos momentos la población mundial pudiera darse cuenta de que en realidad los culpables son los que nos culpan a nosotros? Pero claro, surge ese sentimiento nacionalista, ¿Para qué? Para culpar al prójimo de tus penas. Que para los griegos, los españoles, los italianos...la culpa no es más que de unos alemanes que se comportan como si fueran los dueños de nuestra tierra. Mientras que para los alemanes la culpa es de esos vagos del mediterráneo que no dan un palo al agua y que gastan el dinero que aportan como contribuyentes de la Unión Europea para tonterías. ¿Y los estadounidenses? ¡¡Ah!! sí, EEUU, la tierra de la libertad, de las oportunidades....Y UNA MIERDA, con perdón. La sociedad más sectaria y manipulable de la historia de la humanidad, lo siento pero no puedo envidiar el sentimiento nacionalista de una sociedad que se auto destruye con la ayuda de su gobierno.

Lo que no vemos es que esta reacción de culpar al prójimo no es una reacción debida a la meditación propia de los habitantes de estos países, si no de un adoctrinamiento de los medios de comunicación. Y por norma general los medios de comunicación los dominan quienes los dominan. Podéis llamarme conspiranoico si queréis, no seréis los primeros. Pero seré yo el que os tache de locos si os parece normal y de muy buen gusto que los grandes mandatarios del mundo, y no hablo del G-20, se reúnan anualmente sin que se deje entrar a ningún medio de comunicación ni se pueda saber de que se habla en estas reuniones. Se llama Club Bildelberg, podéis buscarlo que encontrareis información. En él se reúnen los grandes empresarios, políticos, lobbies muy poderosos, al fin y al cabo, los que gobiernan el mundo.

Ya os digo que podéis llamarme conspiranoico, pero como cada uno tiene su propia percepción de las cosas y yo tengo esta, para mi sería de locos pensar que somos completamente libres y que actuamos con total libertad cuando estamos influidos por un mundo del que no tenemos ni la más remota idea de como funciona en realidad.

Pues ha tocado hoy un discurso espeso, se que es algo difícil de digerir. Pero tampoco es oro todo lo que reluce, y puesto a expresar lo que siento, esta es una de mis inquietudes más contundentes que sacuden mi día a día. Cada uno tendremos nuestro punto de vista y sinceramente, ojalá yo estuviera equivocado.

Pablo Navarro Leante.

lunes, 23 de julio de 2012

Anaia

Terminaba una tarde maravillosa. El sol empezaba a despedirse tras el horizonte, dejando un reflejo en el agua que junto al graznido de las gaviotas hacían que el paso de la tarde a la noche fuera casi tan melodioso como un cuarteto de cuerda interpretando Las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi.

- ¿Pero entonces papá, puedo ser lo que yo quiera de mayor?

Anaia tenía 6 años recién cumplidos, y disfrutaba cada uno de los paseos que daba con su padre y su hermano mayor en el pequeño velero, que aunque rozaba la treintena se podría decir, gracias al cuidado que recibía, que apenas tenía 10 años, tenía el encanto que da el tiempo y la frescura de lo nuevo.

A Jordi, su padre, le seguían llamando la atención las inquietudes de Anaia. Ella nunca había querido ser astronauta o veterinaria, siempre había dicho que ella quería ser taxista. Pero no una taxista aburrida, como ella decía.

- Cariño, si luchas por lo que quieres podrás lograr lo que te propongas.

- Pero yo no seré como esos que sólo llevan a la gente de una calle a otra. Yo viajaré por todo el mundo con la gente que se monte en mi taxi.

Su hermano, que había permanecido callado durante toda la conversación, miró a Anaia con una sonrisa irónica dibujada en la cara.

- Claro tonta, y la gasolina del coche la pagarás con billetes del monopoli.

Antonio, el hermano de Anaia, siempre bajaba de las nubes a su hermana cuando a ella le daba por divagar sobre su futuro. Aunque Anaia nunca prestó demasiada atención a lo que su hermano le decía.

Ayer fue el 28 cumpleaños de Anaia. Yo hacía 20 años que no la había visto, y sinceramente, de no ser por la corona de cumpleañera que llevaba no la habría reconocido, era preciosa, y aún conservaba esa maravillosa sonrisa de cuando era una niña. Llevaba un vestido azul ceñido que quedaba justo por encima de las rodillas. Ella me reconoció en cuanto me vio. Pasamos casi toda la tarde juntos, excepto cuando llegaban nuevos invitados a los que recibía todo lo rápido que podía sin parecer maleducada o para las fotos de rigor con sus amigos y familiares.

Aquella tarde me contó como eran aquellos paseos en barco con su padre y su hermano, y su idea de ser taxista de mundo. Anaia ahora es profesora de estadística en la universidad, dice que es feliz y que ni en broma pasaría horas conduciendo para llevar a desconocidos a otros sitios. Le daba pánico la idea de que uno de esos desconocidos intentara hacerle daño.

- Cuando era niña recuerdo que creía que la vida sería perfecta con esta edad, y la verdad es que perfecta no ha sido nunca para nada. Pero siempre he sido feliz con lo que he tenido y eso es lo que me hace sentir viva cada mañana.

En ese momento acaricié su cara con las yemas de mis dedos hasta que sus ojos se posaron en los míos. Bésame, me dijo. Yo obedecí. El sol se despedía tras las montañas, una golondrina cantaba en la rama de un árbol y en aquel momento tuve la certeza de que yo también había sido feliz durante toda mi vida con lo que tenía.

martes, 10 de julio de 2012

La voz de la experiencia

¿Os habéis planteado alguna vez las maravillosas historias que se cruzan delante de vosotros dando un paseo?

Un hombre de avanzada edad que subió al himalaya siendo joven por alguna aventura que desconoces, un niño de unos pocos meses que está viviendo todas esas novedosas experiencias de las que tu ni siquiera tienes memoria, o un joven que está sintiendo por primera vez aquello que tu sentiste hace unos cuantos años, incluso un hombre que hace unas horas caía desde un avión con un paracaídas cumpliendo aquello que tantas ganas tenía de hacer. Se me ocurren infinitas historias, por eso me parece tan divertida la gente que me rodea y a la que no conozco, puedo pasar horas enteras imaginando lo que la persona que ha pasado por delante de mí acaba de hacer, o de donde vendrán las personas del coche que tan amablemente me han dejado cruzar la carretera cuando iba con prisa porque caía una lluvia espesa y yo iba sin paraguas.

No se si alguna vez a vosotros os ha dado la tentación de escuchar, simplemente escuchar a una persona y que cuente historias sobre su vida o que las invente o que las imagine, que más da, bien valen esas historias el chato de vino al que le invito mientras le escucho. Quizá me viene este hobby por algún amigo del que tantas cosas he aprendido, él decía que lo bonito de viajar era entrar en la taberna del pueblo y escuchar las conversaciones de los "abueletes" que allí hubiera, y si tenías suerte entrar en la conversación.

Supongo que esa magia de escuchar a una persona mayor viene de que ha vivido ya muchas cosas, y si algo me llama mucho la atención, es que a ninguno de ellos se le ve arrepentido de nada de lo que ha vivido y además lo cuentan todo con una ilusión, como explicarlo...miran al infinito mientras comparten contigo parte de su vida como si vieran en una pantalla que está detrás de ti las imágenes de aquellos maravillosos años, cosa que me reconforta por poder regalar ese momento de felicidad.

Una persona muy especial me dijo no hace mucho que no todo el mundo sabe escuchar, he jugado mucho con esa idea desde entonces, la he abierto en canal, he estudiado y observado cada palabra y el significado que tiene, puede ser que esas personas nunca se hayan dado cuenta de lo que significa escuchar. Escuchar es aprender, es vivir historias que tu no has vivido, es compartir un chato de vino (en mi caso una cerveza fría, por ahora).

Es probable que un día me de cuenta de que miro al infinito con una gran sonrisa dibujada en la cara, un chato de vino en la mesa y alguien más joven que yo enfrente de mí con ojos expectantes, creo que será una de las cosas que me harán darme cuenta de que los años también pasa para mí, lo único que espero es que no sea un viejo raro, y que como todos los que yo he conocido hasta ahora no me arrepienta de nada y sonría al pensar que mi vida está llena de cosas maravillosas que me han llevado a esa silla, a ese chato de vino y a ese joven con el que comparto mis recuerdos.

A mi personalmente me entristece no haber podido aprender de historias de algunas personas que ya no me las contarán, así que no dejéis escapar la oportunidad de escuchar.

Pablo Navarro Leante

lunes, 9 de julio de 2012

Grandes logros

Un hombre que descubre el fuego, otro descubre como tratar el metal para su beneficio, el lenguaje hablado y escrito, las pirámides, la máquina de vapor, las grandes ciudades industriales, los ordenadores, Internet, teléfonos móviles.

La sonrisa de un hijo, las risas con los amigos a la hora del almuerzo, un paseo en barco escuchando las olas romper mientras se esconde el sol, una tarde de piscina, cubata y libro, un viaje con tu pareja, un amanecer en el campo sintiendo el roce de los arbustos en tu piel mecidos por la brisa de la mañana.

Ahora decidme vosotros cuales son los grandes momentos de la humanidad, porque unos no existirían sin los otros. Dejad de pensar por un momento en los planes del mañana y pensad en el ahora, en lo que tenéis,  veréis que se disfruta con tan sólo recordar esas pequeñas cosas. La esencia está en que esas pequeñas cosas hacen que los grandes logros sean eso, grandes.

Pablo Navarro Leante.

jueves, 21 de junio de 2012

Día internacional de la música

Vibraciones, no es más que eso...vibraciones creadas por movimiento. Estamos rodeados de música a todas horas y en todas partes. La música significa la vida misma, la existencia. Porque si lo pensáis bien, la música se crea a través de vibraciones en el aire producidas por simples movimientos, el sonido de la lluvia, el de un objeto al caer al suelo, pasando por una canción, un paso-doble, hasta llegar a la grandiosa melodía de una orquesta interpretando  la novena sinfonía de Beethoven.

La música es algo que va unido a la misma existencia, una existencia muda es imposible. Es quizá por eso por lo que el ser humano ha aprendido a dominar estas vibraciones desde siempre, para recordarse a si mismo que existe, que la vida es movimiento, que pese a todo la música sigue sonando.

Como bien dijo alguna vez alguna persona en algún lugar "si algo me ha enseñado la música es que hay que respetar los gustos de todo el mundo, aunque estos sean una mierda." Y no le faltaba razón, cada uno de nosotros somos distintos y a cada uno nos gusta percibir estas vibraciones de una forma u otra, música, que nos hace sentir como queremos y cuando queremos. Ese es probablemente el mayor poder de la música, ser capaz de apaciguar el alma cuando lo necesitamos y de encenderla hasta tal punto que pareciera que quiere salir de nosotros cuando necesitamos desahogo. La música hace que nos podamos sentir como queramos cuando queramos, y esto queridos amigos es una bendición.

Os aconsejo una cosa, id al monte, a una playa desierta, al mismo desierto si podéis, y una vez allí manteneos en absoluto silencio. Ahí os daréis cuenta de que la música no es una canción de The Beatles, o un tema de David Guetta, o una canción de Café Quijano, o una de Extremoduro, que también...pero descubriréis que la música va mucho más allá, al principio creeréis que no escucháis nada, pero entonces os daréis cuenta de que el viento mueve las hojas de los árboles, que las olas rompen contra la arena, que los pájaros cantan, empezaréis a sentir vuestro corazón latir, vuestra propia respiración, y entonces descubriréis la música más bonita, la música de vuestra propia existencia, lo más bonito que se nos ha regalado, existir.

Disfrutad de este regalo, porque no es que forme parte de la vida, es que es la propia vida y a veces no le damos la importancia que merece. Y recordad, pase lo que pase, la música seguirá sonando.

Pablo Navarro Leante